No pases frío en tus acampadas de invierno. Cosas que a nosotros nos funciona.

12/01/2021
Enric Camarero Brú

Te dejamos nuestras sugerencias para que mitigues el frío de las noches de invierno y no sea un obstáculo para que salgas de acampada en esta época del año.

Ruta de invierno para disfrutar de la naturaleza con Orion Adventure y las tiendas de techo Thule Tepui.

Hace poco salí a tomarme mi habitual taza de cacao al pequeño balcón del piso, el cual da a una plazoleta con cuatro árboles, uno en cada esquina para dar un poco de sombra a un par de terrazas de bar. Rodean, además, un pequeño parque infantil, donde últimamente van más deportistas con entrenador personal que criaturas.

Y era una de las chicas de ese grupo que apareció por la placita la que me dio la idea de escribir sobre qué hacemos nosotros para mitigar el frío cuando salimos con nuestra tienda de techo Thule Tepui y nuestra caravana Caravancol en invierno.

Al llegar a los bancos que rodean el parque infantil parecía el muñeco de Michelin, de las capas que llevaba. A priori algo exagerado, por la temperatura que percibía desde mi casa con la cristalera abierta, pero quizás venía de más lejos y había tenido que coger la moto o la bici.

Algo parecido nos pasa a los que nos gusta ir de acampada, dormir al aire libre o en una tienda de techo. El querer estar en contacto con la naturaleza nos hace renunciar a la comodidad de un hotel, casa rural o apartamento a cambio de vivir más intensamente el entorno que nos rodea. Las zonas donde podemos acampar, sea libre o dentro de un camping, en mar o montaña, son, por lo general, enclaves de ensueño.

Y si lo hacemos en invierno, muy probablemente también llevaremos tantas capas como las personas que hace fitness al aire libre en alguna de las plazas o parques que tienen las ciudades durante esta época del año.

Porque pasar frío no es agradable, nos quita sueño, y, al día siguiente, vamos arrastrando la modorra de no haber descansado bien.

Con lo cual, aunque parezca una obviedad, hay que evitar lo máximo posible el frío en nuestras noches de acampada (y en nuestros días).

Disfruta de la nieve en tus acampadas sin pasar frío por las noches

¿Qué debemos hacer entonces para lograrlo?

Para nosotros, un asunto incuestionable es que tengas una de nuestras tiendas de techo Thule Tepui. Puedes elegir la que más se adapte a tus necesidades, en función de las personas que vayáis a usarla. Desde 2 a 4 personas, incluso 5 si usas el avancé de las Autana.
* Nota mental: tener en cuenta la versatilidad y polivalencia que da el avancé.

Nuestras tiendas están hechas de un material que garantizan su uso durante todo el año, incluidas las épocas más frías del invierno. Además, se puede complementar con el aislante Thule Tepui, para ayudar a regular la temperatura interior y conservar un ambiente caliente, y el avancé que protege contra el frío y la lluvia. Otro accesorio que va muy bien es la alfombrilla anti-condensación para mantener la humedad fuera del colchón cuando hay mucha diferencia entre la temperatura exterior y la de la tienda.

Con nuestras tiendas de techo Thule Tepui también ganas calidad y confort a la hora de afrontar las noches más frías del invierno, ya que no estás en contacto con el suelo y, además, van provistas de un colchón de alta densidad. Con lo cual, la sensación térmica que vas a tener es otra, pues tampoco habrá el contacto con el frío del terreno donde estemos acampados. Paralelamente, y aunque el material es impermeable y los anclajes aguantan bien el viento, recomendamos, siempre que puedas, elegir un sitio en el que el vehículo quede más protegido de la intemperie.

Una vez tenemos la tienda bien preparada, otras sugerencias que funcionan para atenuar la sensación gélida que nos puede venir al irnos a acostar son:

El saco de dormir. Un buen saco que nos aísle y sea óptimo para aguantar temperaturas bajas, incluso las que están por debajo de los 0 grados.

Aspectos que hemos de tener en cuenta a la hora de elegir el saco:

Peso: si solo lo vamos a usar para estar dentro de la tienda, nos dará un poco lo mismo el peso del saco, pero, si por lo que sea, tenemos intención de hacer ruta de senderismo que implique pasar noche en un refugio, por ejemplo, optaremos por un saco más ligero.

Material: el relleno de los sacos de dormir influye tanto en el peso final como en la resistencia a las bajas temperaturas. Los de plumas, por regla general, son más ligeros que los sintéticos y nos permiten soportar noches a menos cero grados, si bien estos últimos van mejor para la humedad. Así, y relacionado con esto, otra característica para tener en cuenta es la resistencia al agua que deberá tener nuestro saco.

Es importante fijarse en estas cosas a la hora de adquirir un saco (en el etiquetado), para evitar sustos.

Ten presente también que el coste de los sacos de invierno es superior al de los de verano, y que, a la hora de lavarlo, si es de plumas, deberás tener en cuenta cómo meterlo en la lavadora, si puedes, o hay que ir a una lavandería, tintorería.

¡Ah! Y, además de todo esto, otro recurso muy práctico, y que agradecerás seguro, es meter una bolsa de agua caliente dentro para que vaya calentando el interior del saco. Puedes usar la tradicional bolsa de agua o puedes aprovechar una cantimplora o termo. Si escoges esto último, te recomendamos usar un calcetín como funda de la cantimplora o termo para evitar quemarte si es metálico.

Cena: para cenar, te proponemos sopas calientes. Y si no te gustan las sopas, infusiones para cuando termines de cenar. Beber algo caliente antes de ir a dormir aliviará la percepción del frío, nos calmará y, durante la noche, conservaremos una óptima temperatura corporal. En general, hidratarse aporta al cuerpo un mayor beneficio en su regulación al ambiente en el que nos encontramos. Evita la teína o la cafeína por las noches porque son diuréticas, y lo que queremos es tener un buen descanso nocturno sin interrupciones molestas, como tener que ir al baño a altas horas de la madrugada.

Ropa: aunque sea evidente, también lo queremos apuntar aquí. Las prendas que nos llevemos también influirán a la hora de pasar la noche de forma más o menos agradable. La ropa térmica nos irá mucho mejor para resguardarnos del frío, y, al ser las partes del cuerpo más sensibles, cuida especialmente las manos y los pies. Protégelos adecuadamente y ayudarás a mantener en calor el tronco y las extremidades.

Movimiento: practicar algún tipo de estiramiento o ejercicio suave antes de meterte en la cama. Expande el calor corporal.

Y, estires o no, si te has duchado o aseado, sécate bien, porque al estar mojado, el pelo o el cuerpo, la sensación de frío aumenta.

Nuestras tiendas Thule Tepui garantizan un descansco óptimo en cualquier época del año. Diversión asegurada.

Y con esto y un bizcocho... Ande yo caliente, y ríase la gente... Permíteme esta mezcla de frases hechas que se cogen con pinzas, perdona...

Lo del bizcocho es opcional, y mejor evitar digestiones nocturnas pesadas... Y lo del refrán también, pero viene muy bien para expresar que, mientras logremos estar lo más a gustito que podamos en las frías noches de invierno de nuestras escapadas, ya pueden venirnos con monsergas que la aventura es mucha aventura y cada cual se la busca como quiere y puede. ¡Trá, trá!

Y esto me lleva de nuevo al día del cacao, la terraza y la chica fitness de debajo de mi casa. Al volver a la cocina, mientras lavaba la taza, la dejaba en el escurridor, y cogía el trapo para secarme las manos, me fijé en las vacas de un póster que tengo colgado sobre quesos suizos... Y me llevó a hace muuuuchos años, cuando, en la época del instituto, nos íbamos de acampada a Ribes de Freser, en el Pirineo oriental, Girona.

De un año para otro cambiaron la zona donde acampar, pero nosotros no lo sabíamos y nos fuimos al sitio de siempre. Empezábamos a subir desde la estación de tren y, en un tramo del camino, teníamos que cruzar un pequeño río... A mí, personalmente, me encantaba. Descalzarme, meter los pies en el agua helada, y, después, sentir la sensación cálida cuando volvían a habituarse a la temperatura exterior.

Cuento esto a fin de comentar que no sabría explicar el por qué, pero en ese trayecto no vimos el pastor eléctrico que habían puesto para delimitar los terrenos.

Nos dimos cuenta a la mañana siguiente, y de una forma medio cómica, medio terrorífica.

Desde siempre he sido madrugador. Da igual a la hora a la que me vaya a dormir, ni el estado en el que lo haga, madrugo sin necesidad de despertador. Y ese día no fue diferente. De las dos tiendas que llevamos, yo fui el primero en bajar la cremallera de la entrada... ¿Y qué me encontré al sacar la cabeza? Otra. La de una vaca gigante. De la impresión, me quedé paralizado unos segundos en los que nos estuvimos mirando cara a cara. Después, volví dentro de la tienda, y, medio por la situación, medio por los nervios, empecé a reír y a despertar al resto. A los que estaban conmigo y a los de la otra tienda.

Todos alucinamos, sin atrevernos a salir, hasta que, finalmente, las vacas decidieron seguir su ruta. No sé el tiempo que llevarían allí. De vez en cuando, íbamos sacando el hocico para ver qué hacían hasta que se fueron tan tranquilas.

Más tarde, cuando ya desayunamos y salimos a dar una vuelta, supimos, por otra gente, lo del cambio de la zona de acampada. Aunque, como solo estábamos tres noches, y la primera ya la habíamos pasado, decidimos quedarnos donde estábamos. Y no hubo mayores consecuencias. Al año siguiente, ya estuvimos en el lado correcto.

Estas acampadas las hacíamos en verano, justo cuando acabábamos el curso, el puente de San Juan, o en Semana Santa. A veces, las menos, Ribes de Freser. Otras por el Montseny, la zona del Tagamanent.

Una sonada fue un verano en el que fuimos a Aiguafreda (Montseny, Barcelona) y, después de llegar también desde la estación del tren, cargados con una tienda canadiense prestada que pesaba como tres muertos, nos dimos cuenta de que no podíamos montarla porque no estaban los palos. Carcajadas. Y, en cierta forma, aliviados porque no la teníamos que armar, ya que, en esa ocasión, los amigos verdaderamente “de campo” no venían. Estábamos los urbanitas patosos. Nos tendrían que haber grabado cómo intentábamos levantarla antes de darnos cuenta de que no teníamos los palos. Suerte también de que fue en verano y pudimos hacer vivac. La otra tienda que traíamos sí que la pudimos montar entre todos.

Así que, llegó la noche y... (pausa porque me está dando un ataque de risa) ... primer sobresalto. De los cinco que estábamos, tres tuvimos que dormir al raso, encima de la tela de la tienda, y, no sé a qué hora de la noche, uno de mis amigos se despertó de un respingo, cosa que provocó que también lo hiciéramos los otros dos, porque un bicho raro se le había metido en la oreja. Por suerte, solo quedó en el susto porque acabó saliendo.

Nos tranquilizamos y, poco a poco, nos volvimos a dormir... hasta el segundo sobresalto.

El padre de uno de mis amigos era representante de embutidos, con lo que, en cada acampada se traía una buena bolsa de chorizo, jamón, longaniza, fuet... Viandas que suelen gustar a muchos animales, humanos o no. Como a los perros, por ejemplo.

¿Y qué pasó? Pues que, al hacer vivac, las mochilas también estaban fuera, al aire libre, y mi amigo, el de los embutidos, dejó la suya abierta.

¿Desenlace? Apareció un perro de la nada directo a la bolsa de embutidos, hurgó lo suficiente para que lo oyésemos, no nos atreviésemos a decir nada, y se largara cargado por donde había venido. Bueno, el de las longanizas gritó tímidamente, pero desde su saco, sin ningún ademán de levantarse, como el resto. Eso sí, cuando el can se esfumó, sí que fue hacia la mochila y se dio cuenta de que se había llevado el lote. Qué hartón de reír...

En fin, que nada de esto nos hubiera pasado si hubiésemos tenido una de nuestras tiendas de techo Thule Tepui. Hubiésemos dormido lejos del suelo, a salvo de bichos y perros avispados, y en un colchón la mar de confortable. Porque, además, hay un buen abanico de posibilidades para poder cubrir diferentes necesidades, como decía al principio.

Afortunadamente, a pesar de los años que han pasado, continuamos en contacto todos los de esa época. Sería una buena propuesta organizar una escapada para recordar lo dichosos que fuimos y somos. Pero esta vez con tiendas de techo Thule Tepui porque me muero de ganas de probar la Foothill.

:: BONUS TRACK ::

Birds flying high, you know how I feel
Sun in the sky, you know how I feel
Breeze driftin' on by, you know how I feel
It's a new dawn
It's a new day
It's a new life for me, yeah
It's a new dawn
It's a new day
It's a new life for me, ooh
And I'm feeling good

Feeling Good – Nina Simone.